FRASES QUE NO DEBEN DECIRSE A UN NIÑO CUANDO LLORA

La confianza y autoestima de los niños se desarrolla en los primeros años de vida. De acuerdo a distintos estudios, a los cinco años ya han adquirido una visión positiva o negativa de sí mismos.

¿Y sabes cómo la desarrollan? Con lo que los adultos les dicen. Hay frases que marcan para toda la vida. Más si están llorando, inhibes que se expresen a través del llanto, que liberen estrés, angustia o miedo por esa vía y se lo guarden.

El debate científico acerca del origen del llanto es muy antiguo. En La Expresión de las Emociones en el Hombre y en los Animales, Charles Darwin dio a conocer que el llanto es una de las “expresiones específicas del hombre”.

De acuerdo con el artículo Prolegómenos para una fenomenología del llanto, de Bernardo García González, «el llanto es, antes que el brotar de las lágrimas, antes que los sentimientos que lo desencadenan, antes que su parentesco con la risa, antes que una derivación de las teorías de la expresión, antes, en fin, que cualquier asociación teórica por evidente que sea, una vivencia singular de los seres humanos» y por ello no debe reprimirse.

Estas son las frases que creo pueden ser devastadoras cuando estamos pequeños:

1. ¡No llores! ¡Cállate!

Terrible, más si lo decimos en tono enojado.

2. Llorar es de niñas.

Ya basta de esta frase sexista: ¿qué los niños no tienen sentimientos?

3. ¡Solo los bebés lloran!

¿En serio? ¿Y por qué lloras tú? ¿O te lo “guardas”?

4. Si sigues llorando te voy a dar para que llores con motivo.

¿Te das cuenta el tamaño de amenaza que es? Si lo cumples en un error incurrir en la violencia y los castigos físicos.

5. No exageres.

Le estás restando valor a sus sentimientos.  Si le decimos que no es para tanto lo que le sucede, lo estamos minimizando.

6. Si lloras, aléjate de mi vista. 

En vez de fomentar el vínculo, creas desapego. Llegará un momento en que no querrá platicarte lo que le pasa.

¿Qué hacer entonces?

Simplemente exprésale que te interesa, que quieres saber por qué está llorando. Reconoce que su inmadurez lo pueden llevar a tener un berrinche y combátelo con distractores felices. Llama su atención con otra cosa. Acércate a él aún más. Apapáchalo, abrázalo, hazle saber que lo quieres.

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